4 de abril de 2010

Eddie, ¡mírate!

Amy sorbió el té mirando a su amiga disimuladamente, con los ojos semicerrados y la lengua palpitando dolorosamente. Nunca había reunido la paciencia suficiente para esperar a que la bebida se enfríase. Eddie esquivaba el contacto visual mirándose el esmalte de uñas azul oscuro, completamentamente descascarillado. Cogió un cigarillo y lo encendió, afrontando la conversación que le esperaba.
-¡Cuanto han cambiado las cosas, no! Hace tanto que no nos vemos. Por cierto, el otro día me encontré con Robert, creo que lo conoces. Un gilipollas de marca mayor. De verdad, no sé cómo pude estar enamorada de él. Bueno...- Amy se revolvió incómoda en el sillón. No sabía como desviar la conversación al punto que le interesaba.
-Déjate de tonterías. ¿Qué pasa?
-... Eddie, joder, mírate. ¡Estás fatal, de verdad! ¿Cuánto pesas? ¿Cuarenta, cuarenta y cinco quilos? ¿Y el alcohol? ¿Las drogas? ¡Vas a desaparecer un día de estos, y no lo vas a notar!-Se levantó enfurecida y la apartó de la mesa. Arrancó el bolso de sus manos y lo vació en el suelo. Frustrada, le enseñó los tres paquetes de cigarrillos, la petaca que uno de sus innumerables amantes le había regalado, y la bolsita llena de coca. Mientras tiraba todo eso lejos de ellas dos, veía (a través del espejo) el miedo reflejado en la cara de la propietaria. Nunca había visto a Amy así de enfurecida. Ambas se dieron cuenta de esto.
Eddie se derrumbó en el suelo de madera oscura, y como respuesta al golpe, sus rodillas empezaron a arderle del dolor. Su amiga le acarició la cara, con los pómulos más marcados que nunca, y la abrazó. El cariño del abrazo la inundó lentamente, como quien vierte chocolate caliente sobre la piel, que la quema y penetra en ella, dificultando su eliminación. Cuando te limpias la quemadura, el dolor sigue ahí y no se aleja hasta pasado un tiempo.

Todo ella se sentía insignificante y despreciable. Se había destruído a si misma, y le parecía que era demasiado tarde para arreglarlo.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

No, no, que Eddie no piense que es demasiado tarde porque entonces es cuando lo será. Seguro que sale adelante con ayuda de Amy (que ya le digo yo que mi Eva comparte su tristeza y su lucha y como sea igualita a ella no va a haber quien la pare)

Zahira Islas dijo...

Es tan dificil ver a un amigo hundirse y no poder hacer nada, pero estoy segura de que aun no es tan tarde algo podran hacer juntas Amy y Eddie para asi salir adelante.

galmar dijo...

entre las dos saldrá todo bien :)) un biquiñoooo!!

pintamonadas dijo...

siempre pensamos que llegamos tarde...¿pero realmente es asi?

Anónimo dijo...

Las chicas con las uñas descascarilladas son así.

Jose_Kunita dijo...

HOLA, BONITA. ESTOY MIRANDO TU BLOG. TE INVITO A Q' ME VISITES EN "VERSOS NEGROS". TE Q' TE VA A GUSTAR. SIGO MIRANDO Y TE CUENTO. BESO.

Rêveuse dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rêveuse dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rêveuse dijo...

muy bonita historia, aunque triste... ¿termina bien? iré leyendote para enterarme. Eddie me ha caído bien :)

Sílvia dijo...

siempre estamos a tiempo de recomponernos, siempre. Y de paso, cosernos a tequieros.

:)*

Mònica C. Vidal dijo...

punto y aparte.
luego mayúscula.