18 de noviembre de 2009

Esa carta que nunca leíste, la del tercer cajón.



Recurro a estrategias mundanas para embaucar a la gente. Parpadear de más, morderme un labio, sonreír como yo sé, por poner ejemplos. Son trucos gastados por el uso, como el jersey que nos ponemos para llorar, el oscuro y holgado. Pero funcionan. A los hombres les gusta que los mires de soslayo.
Visto que no soy la mejor persona, me dedico a parecerlo. Soy una ladrona, una ladrona de sentimientos, de las que te descorazonan, y se esfuman en el aire. Por una vez, quiéreme por lo que aparento, no por lo que soy; eso no vale mucho.
Entiéndeme, no me describo como una persona buena, simplemente, las cosas que me gustan no te convierten en santa. Y, siendo sinceros, la vida se pasa más rápido y más placenteramente siendo como soy.

Att//: Eddie.

7 comentarios:

Diane Ross dijo...

La vida de una santa es siempre aburrida.

Como siempre, I M P R E S I O N A N T E ;)

Saludos de colores =)

Lolita and her special winter confessions dijo...

Y esas actitudes te hacen increíble.
Morderme el labio y revolear los ojos está dentro de mis actividades :)

Vanille Galaxy dijo...

Vivir fingiendo es morir.

Muás!

Anónimo dijo...

Es mejor ser uno mismo porque no siéndolo nos engañamos a nosotros mismos. Eso sí, siempre intentando llegar a ser la persona que queremos.

El delineante de cumulonimbos enterrados dijo...

No podemos ser nada si nos construimos en referencia a algo preestablecido. Es mucho mejor esfumarse en el aire que fumarse el tedio.

Saludos subterráneos.

Brais V. Besteiro dijo...

Tu eres genial :)

Dara dijo...

Yo no querría que nadie me quisiera por lo que aparento. Sería un amor de mentira.


miau
con
un
gorro
azul