7 de junio de 2010

Deseo eléctrico III

El calor me muerde las piernas, me obliga a pensar en él, a pedirle que pare, que no me abrace con tanta fuerza. Abro la ventana, me asomo buscando inútilmente brisa confusa y perdida en el tiempo. No responde a mi llamada y, de reojo, veo cómo el bochorno se ríe de mí, en bajito, para que sólo yo pueda oírlo. Moldea mi cuerpo, recorre mi columna vertebral con sus dedos, pulsando con fuerza las vértebras, ¿espera sonido alguno? Aplasto la falda contra los muslos, creando vacío y provocando que se pegue a mi piel. Jadeo, y noto que una gota de sudor se pierde al final de las sienes, escondiéndose tal vez en la oreja. Me abanico con una mano, pero el aire no se mueve, compacto en los 35º grados. El calendario marca Lunes, 7 de Junio, y yo me desespero por el calor. Por este calor que me persigue desde el invierno, desde que te vi por primera vez, y que no se aparta de mi lado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta esta entrada.

Álvaяo dijo...

Siempre dejan algo en nosotros..