Quiero que esta noche nos tumbemos en la hierba e inventes historias para mí, me pongas una corona hecha con margaritas anudadas entre sí, me hagas reír con cualquier tontería, me digas 'Te quiero' y yo te crea al instante, sin dudar qué responder. Que nos dejemos de comportamientos propios de una persona bipolar, que no exista ni él ni ella entre nosotros dos. Empañemos ventanas con susurros y escribamos palabras inventadas que cobren un significado especial.
Sobre todo, quiero que el sol se ponga mucho más temprano, quiero una noche que dure veinticuatro horas como mínimo, que sea sólamente nuestra, que no me preocupe pensar en qué pasará mañana, cuando todo vuelva a la normalidad. Porque mientras los niños se levanten para ir al colegio, tomando copos de avena con leche y azúcar, nuestros momentos juntos perderán definición, como las imágenes de una televisión que se cae al mar. Y, poco a poco, nos olvidaremos de que, esta noche, fuimos las personas más felices que te puedas imaginar.
29 de mayo de 2010
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4 comentarios:
No, eso no se podría olvidar aunque hubieran cincuenta mil mañanas con cereales y televisiones al fondo del mar.
¡Pero los mejores momentos no se pueden olvidar!
:)
más lindo es tu blog! (:
besito graaandeee
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