13 de octubre de 2009

-Cuéntame un cuento, corazón.


-Tengo frío. Acurrúcate a mi lado, y cuéntame un cuento. Eso es, acércate un poquito, enlacemos las piernas. Soy toda oídos.
~Pues verás, princesa, hubo una vez un castillo de color púrpura, donde todos los que moraban en él, no emitían palabra alguna. Así se podía escuchar las charlas de las briznas de hierba, las flores que se maquillaban, los pasteles que crecían en el horno. Pero por supuesto, podían comunicarse! Encima de la cabeza, llevaban una nube, y con tiza, pintaban lo que querían expresar.
El problema apareció cuando nació una niña muy traviesa. Adoptaba salir a pasear, y a veces, se extasiaba mirando las nubes, por lo que, llegaba tarde al castillo. Era tanta la preocupación que sentían sus padres, que decidieron buscar un remedio para encontrarla con mayor facilidad. Así pues, le fabricaron un collar, hecho de bolitas de cristal transparente, con campanas dentro., unidas por una cadena de plata. Al oír el tintineo, era mucho más fácil dar con su pista. Ah! Pero Pervinca, que así se llamaba, era muy silenciosa, sin darse cuenta. Tras varios quebraderos de cabeza, se decidió, rellenar las bolas de piedras de colorines. Estas piedritas eran mágicas, invisibles hasta encontrarse sumidas en la oscuridad. En ese momento, teñían las bolas de colores fluorescentes, y parecían luciérnagas.
Cuando la niña se dormía entre la hierba, descifrando el significado de las nubes, sus padres salían a buscarla con una lupa enorme. Cuando percibían el brillo, por muy lejano que fuera, corrían hasta él, y se cargaban a la niña en la espalda, dándole pequeños pellizcos cariñosos. Entre sueños, ella les sonreía.
Pervinca creció, pero, al parecer sólo se quitó la pulsera una vez, cuando escapó del ogro malvado con el que se hubo casado. La guardó en un bolsillo, y cuando estuvo, a lo mínimo, diez kilómetros de la villa donde vivía, se colocó en la muñeca la joya. Y vivió mil aventuras.
¿Te ha gustado, Audrey?
-Mucho. Ah, mira qué casualidad ! Yo también tengo una. Pero no creo que escape de ti.

6 comentarios:

Vanille Galaxy dijo...

Seguro que no se escapa porque hay muchas cosas bonitas dentro :)

Un muás, cielo.

Lolita and her special winter confessions dijo...

Qué hermosa historia. Y el final inesperado después de la foto me ha gustado muchísimo


Es claro que no huirá.


Besos Valeria :)

Brais V. Besteiro dijo...

Sigue escribiendo por favor (L)

Anónimo dijo...

Depende de los ojos que miren, los objetos se vuelven mágicos.

Un beso de piruleta de corazón

Elena dijo...

Me encanta la mágia que se respira en esta historia :)
te sigo!

un besoo de nubes de colores

Anónimo dijo...

Wow! que linda historia!