-¿Qué haces aquí?-le espetó.
-Nada, pasear, ¿a ti qué te parece?
-Pues no sé, estás apoyada en mi portal, a las nueve de la noche, y te acabo de ver. ¿Me esperabas?
-Ya te he dicho que no. Es pura coincidencia. ¿O no puedo parar a atarme los zapatos aquí?
-Amy, si llevas bailarinas. Dime la verdad. No me has olvidado, eso es lo que pasa.
Ella bajó la mirada, y se ruborizó profundamente.
-¿Quieres que te diga la verdad? ¿Realmente deseas que sea sincera contigo? Pues verás: No, no te he olvidado, te lo confesé la semana pasada. No es fácil, nada fácil, tío. ¿Cómo puedes seguir con tu vida tan tranquilo, sabiendo que apagas tus cigarillos con mis sentimientos? Yo soy incapaz de afrontar que ya no estás en mi vida. Es, es como si tuviese el pecho lleno de plomo, impidiéndome respirar. Cada momento rutinario para ti, se vuelve el dolor más extraordinario por segundo en mi día a día. Esa es la verdad. Ahora puedes irte a dónde quieras.
-No sé qué decir.
-Ya. ¿Algo más?
-...Si quieres podemos hablar de esto con más calma.
-No creo.
14 de diciembre de 2009
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8 comentarios:
Muy bonitos el texto y la foto:)
...y por qué no pueden hablar? es que no hay ninguna posibilidad?
un beso!!
Es fácil recordar pero dificil olvidar.
Simplemente,
SMILEY :D
Ostris!
me gusta la historia de Amy. Me gusta mucho!!!
quiero la 3º parteee
Yo creo que Amy debería intentar sacarlo de su corazón.
Es muy chula la foto :)
Impulsividad,con todas sus letras.
MUA rápidos y corriendo ;D
Si no puede olvidarlo, no se puede. Y ni el tiempo va a ayudar a Amy.
To he pasado por lo mismo y no sabría que aconsejarle a la pobre. Es cuestión de no obsesionarse y aceptar las cosas.
Los impulsos no son tan malos.
Beso!
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