31 de marzo de 2010

Substantivo abstracto.

Y ahora me ves a través de materiales translúcidos, a los que tienes que acercar demasiado los ojos y escribir con vaho si lo que quieres es observar como trenzo los pocos momentos felices a tu lado. Con las manos temblorosas, dejo que los retazos de humo se encapen de entre mis dedos y la tristeza provocada me impide hablar. Salto y salto intentando que no se escapen, pero mi falta de altura se alía con mi torpeza, y cuando ya me cuesta respirar debido al esfuerzo, me doy cuenta de que es eso lo que pretendías: que ya no nos quede nada, que no tenga recuerdos que unir cuando me sienta vacía. Adivina cómo me siento ahora.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Fatal, supongo, pero cuando uno menos se lo espera encuentra la felicidad en una esquina esperando a alguien triste que le grite: ¡Te pillé!

Un muá(h) de los grandes!

Jimena del Solar dijo...

como yo! Un besto valee! Me encantó!

Patricia. dijo...

Muchas gracias :$, ah! y siempre hay recuerdos que unir,¡prueba! :)