3 de septiembre de 2009

Tu piel.

Debería contarte muchas cosas. Cosas del estilo de que te quiero. Pero no ahora. No, aún no.
Hablemos de algo que nos incumbe a los dos, algo como tu piel.
Siento el impulso casi irrefrenable de morderte.
Tu piel como tostadas recien hechas, con mucha mantequilla y más amor. Como la espuma de un café. Como los labios embadurnados de carmín de Lolita. Como las sábanas de una cama, en una noche bonita. Como las páginas de un libro nuevo, crujientes, fragantes. Como un amanecer, tumbados en la hierba, entre flores somnolientas y húmedas. Como un suspiro. Como el olor de mandarinas. Como una mousse de chocolate. Como piruletas, regalices, caramelos. Como algodón de azúcar. Como nubes que huelen a lluvia que no cae. Como vestidos rotos.
Como cada una de estas cosas. Como todo esto junto, anudado, enredado, imposible desatarlo. Lo que no es imposible es el desear dormir abrazada a tu piel.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta mucho ♥
Las pieles ajenas nos traen inspiración =3 Y es que es imposible no desearlas =)